Descubriendo el arte de Vicente Martínez Sanz

Movimiento Vicente Martínez Sanz fotógrafo

Fotógrafo valenciano cuya mayor parte de su obra está circunscrita al período de las vanguardias (años 20). Actualmente se ha abordado un catálogo completo de su obra incardinada en el Archivo de su bisnieta como representante de su legado.

Existe obra de este autor tanto en el IVAM como el Museo de la Universidad de Navarra.

Es de destacar que, siguiendo lo recogido en la Fundación Mapfre en su página web dentro de los apuntes biográficos sobre este autor, se menciona una fecha como relevante en la vida de Vicente Martínez Sanz y es, sin duda, 1916, con la creación de un estudio fotográfico donde se va a dedicar de lleno a una de las grandes pasiones de su vida: la experimentación de las distintas técnicas fotográficas.

Su mayor esfuerzo se encaminó a la búsqueda de una experimentación que desembocara en un nuevo lenguaje, una nueva forma de planteamiento estético. En esta línea, Vicente Martínez Sanz posee una trayectoria artística propia, acogiéndose en buena medida a los núcleos de influencia foráneos, pudiéndose observar dicha influencia a lo largo de su obra. Existe una expresión de corte artístico en la mayor parte de sus imágenes, tanto en el encuadre como en el tratamiento de la luz.

En sus fotografías van a primar puntos comunes a otras artes como la pintura,  tanto en el tratamiento de la luz como de la perspectiva.  En este contexto sociocultural, ambas disciplinas, fotografía y pintura, se interesan  por temas coincidentes donde surge la similitud estética, más allá de sus grandes diferencias, todo lo cual se puede apreciar en la obra de Martínez Sanz, fotógrafo esteticista con alma de pintor. Nuestro fotógrafo estudió en la Academia de Bellas Artes de San Carlos con una trayectoria previa como pintor que ejercerá una influencia en parte de su posterior obra fotográfica. Desde esta perspectiva  a Martínez Sanz le han clasificado dentro del movimiento del Pictorialismo, disciplina estética donde la fotografía realiza un acercamiento hacia a la pintura. Esta pretensión no resulta infundada en ciertas partes de la obra de Martínez Sanz donde aparecen algunos modos, tratamientos y procedimientos cercanos al pictorialismo, por el aspecto pictórico que presentan algunas de sus obras. Sin embargo, otra parte de su obra posee otros componentes esenciales que  la alejan  de esa  corriente artística y  le otorgan un carácter diferente.

Entre los puntos afines con el Pictorialismo en varias de sus obras, se encuentran su afán por ordenar los elementos de sus imágenes hasta encontrar un grado de perfección de las mismas, el tipo de composición, la disposición de sus modelos y los complementos que le acompañaban, y, esencialmente, el tratamiento de la luz a partir de un esfuerzo por buscar el momento más adecuado para realizar la fotografía.

En este sentido, la influencia de la pintura se evoca, sin lugar a dudas, en muchas de sus obras donde van a primar valores comunes al pictorialismo, describiendo la naturaleza y las posibilidades artísticas que este medio le ofrecía.

La división del espacio, la luz, el sentido de la composición, el retrato, así como algunas de las instantáneas, nos traen a la memoria tanto pintores clásicos como contemporáneos: Rembrandt, Veermer, Hals, Sorolla, Zurbarán, Agrasot, PauL Klee, Dalí, Miró, Solana y también nos evocan fotógrafos contemporáneos como: Atget y Man Ray por los que Martínez Sanz profesaba una profunda admiración.

En este contexto, Vicente Martínez Sanz era un fotógrafo que establecía una progresión espacial que resaltaba los encuadres que directamente le interesaban con picados y contrapicados sorprendentes.  Sus obras requerían, a veces, de una labor de retoque y afino, que debía realizarse con todo respeto al fondo fotográfico.

En esta línea, Martínez Sanz recurre a la diferenciación de planos mediante el uso de elementos significativos (como el árbol, una construcción, una figura), conocedor como era de la tendencia de la imagen fotográfica para aplanar y reducir las distancias reales.

Asimismo, es necesario destacar dentro de su obra y como elementos propiamente fotográficos, el recurso a algunos planos que permiten observar el lenguaje propio del estilo del artista. Al mismo tiempo, estuvo en contacto con los movimientos de vanguardia del período de entreguerras.

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El surrealismo, con un aspecto onírico en sus representaciones en un ambiente daliniano, se puede evocar en algunas de sus obras como las distintas copias de época realizadas de Visión, una de sus obras más emblemáticas, o el Perro luminoso, Retrato en sombra, y Yo, entre otras.

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Paralelamente, la búsqueda de una mayor riqueza visual en sus instantáneas a partir de la diferenciación de texturas, superficies y experimentación con distintas técnicas de positivado, constituye una aportación artística a través de su cámara.

Por tanto, en sus obras se establece una clara diferencia entre el pictorialismo europeo y la fotografía artística española. Desde esta perspectiva, Doña Asunción Domeño Martínez de Morentín en su artículo “Pictorialismo o Fotografía artística en España” ya prevé la necesidad de  revisar el concepto estético de pictorialismo para algunos fotógrafos de vanguardia españoles.

En efecto, en el caso de Martínez Sanz se hace necesario hacer una revisión de este concepto estético a raíz del estudio de su obra. Asimismo, es necesario resaltar el dominio que tiene el fotógrafo de las técnicas fotográficas de la gradación de la profundidad del campo, que le sirve para resaltar los planos que le interesan, o bien para marcar una progresión espacial.

También propiamente fotográficas son las perspectivas y algunos planos utilizados por el artista para resaltar y captar un efecto expresivo. Sin embargo, es cierto que nuestro artista muestra ligeros difuminados en algunas fotografías que demuestran la influencia del pictorialismo de un modo singular y genuino y con una fuerza expresiva y sin el amaneramiento propio de contemporáneos de su época.

Paralelamente, es necesario poner de manifiesto que para Martínez Sanz la realidad es un elemento básico en su obra, aunque recurra en determinados momentos, como se ha dicho anteriormente, a ligeros difuminados en algunas de sus fotografías para hacerlas más expresivas, más lúcidas. De esta forma, en su obra podemos encontrar ejemplos de fotografías que podríamos encuadrar dentro del pictorialismo y otras claramente realistas.

fotos pictorialistas Vicente Martínez SanzAsimismo, es importante señalar que el argumento en la obra de Martínez Sanz tiene una importancia fundamental, guardando un respeto absoluto al medio fotográfico y teniendo una mayor relevancia que el aspecto formal, tal y como lo consideraban los pictorialistas. En este sentido, podemos destacar las fotografías realizadas de paisajes rurales y de campesinos trabajando en sus quehaceres diarios.

La valoración de la naturaleza y de las posibilidades artísticas  de expresión, así como el tipo de procedimientos empleados (el sentido de la perspectiva, la composición, el tratamiento de la luz, la división de espacios en tercios…), adquieren especial relevancia. En efecto, en parte de su obra se puede apreciar el trabajo con modelos en su estudio, arrancándoles poses y miradas penetrantes absolutamente novedosas para la época. Sin lugar a dudas, en Vicente Martínez Sanz coinciden unas propuestas de orden formal que afectan a la ordenación de los elementos y a la imagen, y el desarrollo de un procedimiento de revelado que permite la intervención del autor junto con su distanciamiento en el contenido.

De esta forma, Martínez Sanz  no solo se diferencia del resto de fotógrafos de su época en su personal visión del pictorialismo, sino que se encuentra próximo a las vanguardias como se plasma en sus fotomontajes y en algunas de sus obras con influencias del arte oriental, así como en  el uso y la utilización de los objetos con un lenguaje vanguardista como referente.

Al mismo tiempo,  dentro de sus obras es de destacar su incursión en la plasmación del paisaje urbano con fotografías de la Valencia de los años 20 con un sello personal y con influencia del fotógrafo Atget. Comprometido con todo lo que ocurría en su entorno, otro de sus registros fotográficos tiene un componente documental vinculado con el fotoperiodismo en el ámbito urbano. Además de este,  otro de los registros del autor está vinculado con el ámbito rural. A este respecto, es interesante señalar que el archivo de su bisnieta está lleno de copias de época donde el artista trata de plasmar la realidad rural de su época, tratando de mostrar el ambiente rural y buscando reflejar la cotidianidad de sus gentes en sus actividades  diarias de un modo espontáneo.

Por tanto, podemos considerar a dicho autor como un fotógrafo difícilmente clasificable.

A medida que nos adentramos en el archivo fotográfico mencionado podemos observar la variedad de registros e inquietudes dentro de la obra de Vicente Martínez Sanz, desde sus obras claramente documentalistas, donde se recoge la mirada del fotógrafo buscando la realidad (por ejemplo, fotografías de disturbios callejeros acaecidos durante la época de la dictadura de Primo de Rivera), a sus paisajes urbanos, donde la soledad del ambiente urbano evoca un lirismo poético, y sus paisajes surrealistas, misteriosos y evocadores, así como sus fotomontajes en los que, manteniéndose fiel al realismo que percibe, evidencia el conocimiento que tenía de los movimientos contemporáneos de vanguardia.

De esta forma, comprometido con su pueblo y como buen documentalista, fotografió tradiciones, pueblos y costumbres, con su peculiar visión de los mismos (aborda, por ejemplo, las fiesta de las fallas como un acontecimiento social desde una óptica  documental), donde su cuidado compositivo y de las propias texturas fueron siempre relevantes en su trabajo. En este sentido, refleja una descripción de personajes anónimos realmente apasionante tratando de plasmar la cotidianeidad del día a día, de sus quehaceres y actividades de un modo genuino, convirtiéndose en un testimonio imprescindible para entender la realidad rural de esa época.

Por tanto, es necesario abordar desde una perspectiva global el estudio de Martínez Sanz, fotógrafo en plena experimentación y en transición entre los finales de los años 20 y los años 30, fotógrafo que podríamos definir como un fotógrafo artístico.

angel-ascendenteDesde este prisma, también incorporó las imágenes vanguardistas al ámbito estrictamente familiar y  la influencia en determinadas composiciones artísticas de la época y de  artistas internacionales como Paul Klee, se deja sentir en algunas de sus obras, como en la serie del volador, donde se recurre a temas abordados en la vanguardia. Dichas obras apuntadas en el párrafo anterior, se realizan como fotomontajes, dentro de la llamada serie el volador conjunto de 4 fotografías donde se recoge el vuelo de un atleta en directo. En esta obra se juega con el espectador al reproducir en un momento instantáneo  la posibilidad de volar, en definitiva, de ascender, trascender a una realidad metafísica superior. Por otro lado, en el fotomontaje el ángel ascendente se vuelve a poner de manifiesto el interés por lo metafísico, lo trascendente, siendo otro de los ejemplos donde se puede percibir la experimentación realizada por Martínez Sanz, no solo en cuanto a técnicas de revelado de los positivos, sino también en los temas abordados por el artista.

Vicente Martínez Sanz y los objetos

Con los objetos Martínez Sanz construía el mundo que le arroparía en su viaje creativo hacia algo nuevo. Un perro luminoso, esculturas, objetos cotidianos, lámparas, jarrones, naturalezas muertas,  formaban parte de su entorno más íntimo influido por planteamientos surrealistas que hacían que dichos objetos de la vida cotidiana se convirtieran, fruto de una necesidad y de su profunda sensibilidad espiritual, en objetos artísticos.

rv11Martínez Sanz,  era alguien para quien la emoción estética impregnaba su trabajo, por lo que no es casual que una de sus obras se titulará  así: emoción estética.  De hecho,  una de sus hijas, Pepita, al hablar de él solía decir que una vez fallecida su mujer,  y quedándose viudo con  cinco hijos se buscó una amante muy cara: la fotografía.

En su caso, no  le era posible trabajar sin haber creado una atmósfera previa que podemos vislumbrar en las esculturas que reproduce en sus fotografías, en las naturalezas muertas,  y a través de las sombras y  claroscuros de los distintos objetos encontrados al azar, herencia surrealista que formaba parte de su mundo. Muchos de ellos: lámparas, esculturas, pinceles, jarrones y prendas de influencia oriental se encontraban en su lugar de trabajo o directamente formaban parte de su vida cotidiana.

Hay obras que hablan de los conocimientos que el autor tenía de los movimientos vanguardistas a partir de la llamada desorientación reflexiva, es decir, la incongruencia de los objetos sin una relación lógica difícil de explicar  y en unas condiciones extrañas dentro de un marco que no le corresponde, como, por ejemplo, en la obra el perro luminoso. Sin lugar a dudas estamos hablando de la belleza de lo cotidiano.

Retratos anónimos

Otro de los registros de Martínez Sanz es la relación con la naturaleza humana y la elaboración de retratos anónimos, algunos de ellos dentro de la espontaneidad que le caracterizaba en la realización de estas obras.

Las vistas urbanas

Las vistas urbanas son auténticos paisajes urbanos que demuestran una auténtica alteridad de la existencia cotidiana, en definitiva, un planteamiento surrealista donde podía ocurrir que sólo existieran las arquitecturas y las calles limpias de cualquier rastro que entroncan con los espacios metafísicos del pintor surrealista G. de  Chirico y de Atget. Dichas obras definen, en buena parte,  lo que  también fue Vicente Martínez Sanz un fotógrafo en parte historiador y poeta, que  se adentraba  en imágenes llenas de lirismo.

 

 

Alberto Guerrero Nieto

Madrid, agosto 2016